George Michael, el icónico cantante británico, dejó una huella imborrable en la música pop antes de su trágica muerte el 25 de diciembre de 2016. Nacido como Georgios Kyriacos Panayiotou el 25 de junio de 1963, Michael comenzó su carrera en el grupo Wham! junto a su amigo Andrew Ridgeley. Desde su debut en 1982, la banda alcanzó el estrellato con éxitos como “Wake Me Up Before You Go-Go” y “Last Christmas”, este último se ha convertido en un clásico navideño.
A pesar de su fama, Michael enfrentó un tumultuoso viaje personal. Durante años, luchó con la presión de la prensa y su sexualidad, manteniendo su orientación en secreto hasta 1998, cuando fue arrestado por conducta indecorosa en un baño público. Este incidente lo llevó a salir del clóset, un paso que marcó un punto de inflexión en su vida y carrera.
La vida amorosa de Michael estuvo marcada por la tragedia. Conoció al amor de su vida, Anselmo Fepa, quien falleció de complicaciones relacionadas con el SIDA, lo que sumió al cantante en una profunda depresión. Después de años de luchas, George encontró un nuevo amor en Kenny Goss, pero también sufrió la pérdida de su madre y atravesó problemas legales con su discográfica, Sony.
A pesar de las adversidades, Michael continuó produciendo música y lanzando álbumes, como “Patience” en 2004, que abordaron temas de amor y activismo. Sin embargo, su vida personal continuó siendo tumultuosa, marcada por el abuso de sustancias y relaciones complicadas.
La ironía de su muerte en Navidad, el mismo día que su hermana Melanie falleció años después, resuena profundamente. Aunque su vida estuvo llena de altibajos y controversias, George Michael dejó un legado musical que perdurará. Su música, como él mismo dijo, es lo que realmente perdurará, más allá de los escándalos y los rumores. Su historia es un recordatorio de la lucha, el amor y la resiliencia en el mundo del espectáculo.