El síndrome de la “abuela esclava” es un concepto que ha cobrado relevancia en los últimos años, especialmente en el contexto de la crisis emocional que enfrenta la actriz Maribel Guardia tras la pérdida de su hijo, el cantante Julián Figueroa. Este trastorno, reconocido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) desde 2001, se clasifica como una enfermedad grave que afecta principalmente a mujeres maduras que asumen excesivas responsabilidades familiares y laborales, deteriorando así su calidad de vida.
La situación de Maribel Guardia se ha complicado tras su decisión de iniciar un proceso legal para reclamar la custodia de su nieto, en medio de una tensa disputa con su nuera, Imelda Tuñón. Según informes del periodista Carlos Jiménez, Guardia argumenta que Tuñón no es apta para cuidar al menor, citando preocupaciones sobre el abuso de sustancias y situaciones inadecuadas en su hogar, como la presencia de un hombre borracho en la casa de la actriz.
Este caso ha generado un intenso debate en las redes sociales, donde se han dividido opiniones sobre el papel de Maribel Guardia en la vida de su nieto y su relación con el síndrome de la abuela esclava. Muchos observadores han señalado que la carga emocional y las responsabilidades que enfrenta Guardia podrían estar influenciadas por la reciente pérdida de su hijo, lo que añade una capa de complejidad a su situación.
El perfil de una “abuela esclava” incluye a mujeres que, por razones culturales o familiares, sienten la obligación de cuidar de sus nietos o familiares enfermos, lo que resulta en una carga emocional significativa. Esto puede derivar en problemas de salud graves, tanto físicos como psicológicos, incluyendo hipertensión, ansiedad y depresión.
A medida que continúa el proceso legal, el caso de Maribel Guardia invita a la reflexión sobre las expectativas sociales y los desafíos que enfrentan muchas mujeres en su papel como cuidadoras, resaltando la necesidad de apoyo y reconocimiento de su bienestar emocional y físico.